Si bien es
cierto que el conflicto entre el régimen dictatorial de Bachar al Asad y el
‘Ejército Libre de Siria’ empezó desde 2011, es en este año que se encuentra en
su punto más álgido y la mecha está por acabarse. Asimismo, la intervención de
las grandes potencias del mundo, como son Estados Unidos y Rusia, provoca que
se tema lo peor.
Este
enfrentamiento bélico, que deja como saldo la muerte de miles de personas, es
el nuevo reto a superar de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para
que la paz retorne al Medio Oriente; sin embargo, las movilizaciones militares
y hasta la utilización de armas químicas, hace notar que la violencia le está
ganando la contienda a este ente internacional.
Ante toda
esta vorágine existen distintas posiciones. Unas alegando que los aliados del
gobierno y de la oposición intervengan y otras defendiendo que dejen a Siria,
sola con sus problemas, para evitar una posible tercera guerra mundial. A
continuación, unos aspectos básicos que ayudan a comprender y conocer lo que
sucede en el otro lado del mundo:
Antecedentes:
Todo se
remonta hace dos años, cuando en enero de 2011 en Túnez floreció la famosa Primavera Árabe, la cual fue una
revolución que consistió en hacerle entender al gobierno que el pueblo se
encontraba en un desempleo elevado, que estaban hartos de la corrupción de su
país y que existía una represión política de parte de los dictadores.
Aquel
levantamiento fue un efecto dominó e influenció en otros países del norte de
África y del Medio Oriente. Fue así que esta idea de revolución llegó a Siria,
en especial a la ciudad de Daraa, cuando un grupo de escolares fueron
arrestados por las fuerzas de seguridad a causa de que estos pintaban muros con
motivos “terroristas” (como lo llamó
Asad). Esta fue la gota que derramó el vaso y los levantamientos populares no
se hicieron esperar. Los manifestantes le exhortaban a su gobernador que
desertara al cargo, ya que desde hace más de 30 años, la familia de este se
encuentra en el poder.
Las
represiones policiales del régimen sirio emprendieron el arresto de estos
activistas en abril de 2011, a pesar de que el mismo Al Asad haya declarado en
estado de emergencia. A partir de ahí, es que esta guerra civil se ha tornado
interminable y ha cobrado hasta la actualidad, nada más, ni nada menos, que
17000 muertes y alrededor de 170000 civiles han buscado refugio en otros
países.
Los protagonistas de esta historia:
1.
Bachar al Asad:
Luego
de que su padre falleciera en el año 2000, después de 30 años de gobierno, este
personaje asumió el cargo con mucha expectativa por parte de la población,
ya que veían en él, una nueva forma de
dirigir al país. No obstante, conforme transcurrían los años, la esperanza
decayó al notarse que poseía las mismas características de su progenitor.
A este personaje, aparte de ser criticado por la forma dictatorial en que tiene sometida a Siria, se le acusa y reprocha por nepotismo, ya que ha asignado a algunos familiares suyos en puestos claves del gobierno. De igual manera, aquellas vacantes laborales la han ocupado algunos simpatizantes suyos, los alauíes. Vale decir que el alauí es una rama del islam chiita que es minoría en aquel país; la mayoría son sunitas.
A este personaje, aparte de ser criticado por la forma dictatorial en que tiene sometida a Siria, se le acusa y reprocha por nepotismo, ya que ha asignado a algunos familiares suyos en puestos claves del gobierno. De igual manera, aquellas vacantes laborales la han ocupado algunos simpatizantes suyos, los alauíes. Vale decir que el alauí es una rama del islam chiita que es minoría en aquel país; la mayoría son sunitas.
Con
trece años ya casi cumplidos en el poder, muchos líderes mundiales le han
solicitado que ceda el poder y hasta que no coloque punto final a la crisis que
atraviesa su nación, no le levantarán las drásticas sanciones económicas que le
han impuesto a Siria.
2.
Los Rebeldes:
Desde
aquel levantamiento en 2011, hasta la actualidad, la oposición se encuentra más
organizada, mejor armada y ha conseguido más seguidores. Los que conforman este
frente son activistas que exigen una prosperidad económica y libertades tanto políticas como civiles.
En
el caso de el Ejército Libre de Siria
–el principal grupo de oposición surgido en julio de 2011– son soldados que han desertado a las fuerzas
armadas de aquel país; pero también se encuentran civiles que han brindado su
apoyo tomando armas para el enfrentamiento contra el régimen de Al Asad. En una
entrevista a un combatiente de este ejército, este aclaró: “Voy a la guerra por mi familia, por mi país”. Él cuenta con tan
solo 23 años y su nombre es Soukrot Amin. “Porque
(al Asad) ha matado a todos. Mató a mi primo. Destruyó mi aldea. Destruyó mi
hogar”. Fue lo último que sentenció y que lo impulsó a pertenecer a estas
filas de oposición.
Este
bando junto a otros grupos, son los que le hacen frente a esta dictadura que ya
se encuentra oliendo a podrido por tanta ineficacia de sus gobernantes y el
poco sentido de libertad y democracia que poseen estos. Lamentablemente, a
pesar de que ha aumentado la unión de la oposición, siempre son repelidos o
retirados bajo presión por las fuerzas armadas, que los superan en ataques aéreos y pericia al
momento de combatir.
Los
aliados de los protagonistas:
Las potencias mundiales se encuentran
divididas a partir de las duras sanciones que Siria ha recibido por ‘culpa’ de
Al Asad. Estados Unidos y demás países occidentales han sido los verdugos
económicos y por tal motivo, ha despertado el malestar de los socios
comerciales de este país, es decir, de China y Rusia. Estos dos últimos países
han prohibido varias resoluciones de los aliados de la oposición.
Otros países
que están del lado del régimen sirio son Irán y Hezbolá, el cual es un aliado
chiita del Líbano. Mientras tanto, los que apoyan a la idea de revolución, se
presume que son Arabia Saudita y Qatar, quienes proporcionarían de armamento a
los ejércitos.
¿Por qué Siria está bajo el ojo del
mundo?
Luego de
tantas muertes ocurridas en ya casi tres años de conflicto, la ONU aún no ha
sabido encontrarle una solución adecuada
a este conflicto armado.
Un claro
fallido intento es el caso del ex secretario de esta organización Kofi Annan,
quien no consiguió un diálogo entre los dos frentes. Él permaneció en medio de
la violencia desatada y tal fue su frustración al no conseguir la tregua, que
renunció a su cargo y no quiso ni siquiera ser observador de esta organización.
Varios
analistas internacionales especulan que este caos es una guerra entre Irán y sus
rivales sunitas de la región; entre Irán y Estados Unidos; e inclusive entre
Estados Unidos y Rusia. Si fuese esta última la razón, pareciera que sería una Postguerra Fría y como diría Nader
Mousavizadeh (director ejecutivo de Oxford Analytica*) esta batalla gira en torno a
“quién tendrá mayor influencia en el futuro de la región y en qué términos
intervendrá la comunidad internacional en conflictos como el de Siria.”
Por otro
lado, como el régimen de Al Asad es alauí, y la mayoría de las personas en Siria
son sunitas, se teme que esta batalla culmine resultando en un sangriento
combate entre sectas. Esto no sería nada nuevo, puesto que lo mismo ocurrió en
Irán y los resultados serían idénticos a como sucedió en aquel país.
Sea cual sea
el resultado de esta guerra civil –y nada lejana a una mundial– queda claro que
el rol crucial de Siria, en pleno corazón de Medio Oriente, implicaría notables
cambios y consecuencias políticas a largo plazo.
Siria se
desangra, sus pobladores –en especial los que no tienen recursos para irse del
país– fallecen de hambre y un futuro incierto y nada prometedor les espera a
sus hijos. Finalmente, como dijo alguna vez Henry Kissinger, un antiguo
diplomático estadounidense, “Los árabes
no pueden hacer la guerra sin Egipto y no pueden lograr la paz sin Siria”.
La verdad sobre Siria y su dramático Final.
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