domingo, 24 de noviembre de 2013

Una Bomba de Tiempo Llamada Siria



Si bien es cierto que el conflicto entre el régimen dictatorial de Bachar al Asad y el ‘Ejército Libre de Siria’ empezó desde 2011, es en este año que se encuentra en su punto más álgido y la mecha está por acabarse. Asimismo, la intervención de las grandes potencias del mundo, como son Estados Unidos y Rusia, provoca que se tema lo peor.

Este enfrentamiento bélico, que deja como saldo la muerte de miles de personas, es el nuevo reto a superar de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que la paz retorne al Medio Oriente; sin embargo, las movilizaciones militares y hasta la utilización de armas químicas, hace notar que la violencia le está ganando la contienda a este ente internacional.

Ante toda esta vorágine existen distintas posiciones. Unas alegando que los aliados del gobierno y de la oposición intervengan y otras defendiendo que dejen a Siria, sola con sus problemas, para evitar una posible tercera guerra mundial. A continuación, unos aspectos básicos que ayudan a comprender y conocer lo que sucede en el otro lado del mundo:

Antecedentes:

Todo se remonta hace dos años, cuando en enero de 2011 en Túnez floreció la famosa Primavera Árabe, la cual fue una revolución que consistió en hacerle entender al gobierno que el pueblo se encontraba en un desempleo elevado, que estaban hartos de la corrupción de su país y que existía una represión política de parte de los dictadores.

Aquel levantamiento fue un efecto dominó e influenció en otros países del norte de África y del Medio Oriente. Fue así que esta idea de revolución llegó a Siria, en especial a la ciudad de Daraa, cuando un grupo de escolares fueron arrestados por las fuerzas de seguridad a causa de que estos pintaban muros con motivos “terroristas” (como lo llamó Asad). Esta fue la gota que derramó el vaso y los levantamientos populares no se hicieron esperar. Los manifestantes le exhortaban a su gobernador que desertara al cargo, ya que desde hace más de 30 años, la familia de este se encuentra en el poder.

Las represiones policiales del régimen sirio emprendieron el arresto de estos activistas en abril de 2011, a pesar de que el mismo Al Asad haya declarado en estado de emergencia. A partir de ahí, es que esta guerra civil se ha tornado interminable y ha cobrado hasta la actualidad, nada más, ni nada menos, que 17000 muertes y alrededor de 170000 civiles han buscado refugio en otros países.

Los protagonistas de esta historia:

1.       Bachar al Asad:

Luego de que su padre falleciera en el año 2000, después de 30 años de gobierno, este personaje asumió el cargo con mucha expectativa por parte de la población, ya  que veían en él, una nueva forma de dirigir al país. No obstante, conforme transcurrían los años, la esperanza decayó al notarse que poseía las mismas características de su progenitor.

A este personaje, aparte de ser criticado por la forma dictatorial en que tiene sometida a Siria, se le acusa y reprocha por nepotismo, ya que ha asignado a algunos familiares suyos en puestos claves del gobierno. De igual manera, aquellas vacantes laborales la han ocupado algunos simpatizantes suyos, los alauíes. Vale decir  que el alauí es una rama del islam chiita que es minoría en aquel país; la mayoría son sunitas.

Con trece años ya casi cumplidos en el poder, muchos líderes mundiales le han solicitado que ceda el poder y hasta que no coloque punto final a la crisis que atraviesa su nación, no le levantarán las drásticas sanciones económicas que le han impuesto a Siria.

2.      Los Rebeldes:

Desde aquel levantamiento en 2011, hasta la actualidad, la oposición se encuentra más organizada, mejor armada y ha conseguido más seguidores. Los que conforman este frente son activistas que exigen una prosperidad económica y libertades  tanto políticas como civiles.

En el caso de el Ejército Libre de Siria –el principal grupo de oposición surgido en julio de 2011–  son soldados que han desertado a las fuerzas armadas de aquel país; pero también se encuentran civiles que han brindado su apoyo tomando armas para el enfrentamiento contra el régimen de Al Asad. En una entrevista a un combatiente de este ejército, este aclaró: “Voy a la guerra por mi familia, por mi país”. Él cuenta con tan solo 23 años y su nombre es Soukrot Amin. “Porque (al Asad) ha matado a todos. Mató a mi primo. Destruyó mi aldea. Destruyó mi hogar”. Fue lo último que sentenció y que lo impulsó a pertenecer a estas filas de oposición.

Este bando junto a otros grupos, son los que le hacen frente a esta dictadura que ya se encuentra oliendo a podrido por tanta ineficacia de sus gobernantes y el poco sentido de libertad y democracia que poseen estos. Lamentablemente, a pesar de que ha aumentado la unión de la oposición, siempre son repelidos o retirados bajo presión por las fuerzas armadas,  que los superan en ataques aéreos y pericia al momento de combatir.

Los aliados de los protagonistas:

Las potencias mundiales se encuentran divididas a partir de las duras sanciones que Siria ha recibido por ‘culpa’ de Al Asad. Estados Unidos y demás países occidentales han sido los verdugos económicos y por tal motivo, ha despertado el malestar de los socios comerciales de este país, es decir, de China y Rusia. Estos dos últimos países han prohibido varias resoluciones de los aliados de la oposición.

Otros países que están del lado del régimen sirio son Irán y Hezbolá, el cual es un aliado chiita del Líbano. Mientras tanto, los que apoyan a la idea de revolución, se presume que son Arabia Saudita y Qatar, quienes proporcionarían de armamento a los ejércitos.

¿Por qué Siria está bajo el ojo del mundo?

Luego de tantas muertes ocurridas en ya casi tres años de conflicto, la ONU aún no ha sabido encontrarle una solución  adecuada a este conflicto armado.
Un claro fallido intento es el caso del ex secretario de esta organización Kofi Annan, quien no consiguió un diálogo entre los dos frentes. Él permaneció en medio de la violencia desatada y tal fue su frustración al no conseguir la tregua, que renunció a su cargo y no quiso ni siquiera ser observador de esta organización.

Varios analistas internacionales especulan que este caos es una guerra entre Irán y sus rivales sunitas de la región; entre Irán y Estados Unidos; e inclusive entre Estados Unidos y Rusia. Si fuese esta última la razón, pareciera que sería una Postguerra Fría y como diría Nader Mousavizadeh (director ejecutivo de Oxford Analytica*) esta batalla gira en torno a “quién tendrá mayor influencia en el futuro de la región y en qué términos intervendrá la comunidad internacional en conflictos como el de Siria.”

Por otro lado, como el régimen de Al Asad es alauí, y la mayoría de las personas en Siria son sunitas, se teme que esta batalla culmine resultando en un sangriento combate entre sectas. Esto no sería nada nuevo, puesto que lo mismo ocurrió en Irán y los resultados serían idénticos a como sucedió en aquel país.

Sea cual sea el resultado de esta guerra civil –y nada lejana a una mundial– queda claro que el rol crucial de Siria, en pleno corazón de Medio Oriente, implicaría notables cambios y consecuencias políticas a largo plazo.

Siria se desangra, sus pobladores –en especial los que no tienen recursos para irse del país– fallecen de hambre y un futuro incierto y nada prometedor les espera a sus hijos. Finalmente, como dijo alguna vez Henry Kissinger, un antiguo diplomático estadounidense, “Los árabes no pueden hacer la guerra sin Egipto y no pueden lograr la paz sin Siria”.

La verdad sobre Siria y su dramático Final.

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